domingo, 1 de febrero de 2015

Otra mancha más

El Boca del Vasco ganó el segundo superclásico del verano y se encargó de hacer historia. Fue victoria 5-0 ante un River desconcertado que marcó historia. Fue la mayor goleada en la historia del profesionalismo.


El partido terminó de confirmarse luego de la victoria ante Vélez que le aseguró a Boca su participación en la fase de grupos de la Copa Libertadores. Y River tenía la esperanza de poder empardar el asunto, ya que los xeneizes nos habíamos quedado con el primer súper del verano en Mar del Plata gracias a aquel gol de Cristaldo.

Pero pocos nos imaginábamos semejante superioridad. No caben dudas que Boca se asentó y mejoró muchísimo desde la llegada de Vasco. Los números del DT de Boca hablan por si solos. Casi un 65% de efectividad no es poca cosa. Pero el año pasado no alcanzó para logar lo que todos queremos… seguir cosechando títulos.

Por eso este verano era importante. Para volver a poner las cosas en su lugar. Para volver a demostrarle a River quién tiene de hijo a quien. Y para volver a demostrarle al fútbol argentino que somos, sin lugar a dudas, el equipo más importante del continente.

Mientras el partido era once contra once el marcador terminó 3-0 a favor de los del Vasco. Cristaldo primero, Palacios después y Chávez una vez más fueron los autores de los primeros tres. Y claro, después empezaron a llegar las expulsiones. Porque no se lo bancaron. Y porque no entendían dónde estaban parados.

El primero en ver la roja fue Camilo Mayada, después llegó la de Carlos Sánchez por hablar de más y por último la de Teo. River jugaba con ocho, se metía atrás y rezaba porque no lleguen más goles boquenses. Pero Boca no perdonó. El recientemente ingresado Calleri se encargó de poner el 4-0 tras una definición exquisita a la ratonera izquierda de Barovero, y por último el pibe Betancourt selló el 5-0 final.

Un 5-0 no es cosa de todos los días. Y menos en un superclásico. Boca lo disfruta y esta victoria, aunque de verano, queda para la historia: fue la más abultada en todos los enfrentamientos entre River y Boca en el profesionalismo. 

De a poquito Boca empieza a levantar vuelo. Aquella derrota del inicio del verano ante Racing empieza a ser olvidada para empezar a forjar un plantel que, esperemos, pueda volver a poner a Boca donde se merece. 


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