El Boca del Vasco ganó el segundo superclásico del verano y
se encargó de hacer historia. Fue victoria 5-0 ante un River desconcertado que
marcó historia. Fue la mayor goleada en la historia del profesionalismo.
El partido terminó de confirmarse luego de la victoria ante
Vélez que le aseguró a Boca su participación en la fase de grupos de la Copa
Libertadores. Y River tenía la esperanza de poder empardar el asunto, ya que
los xeneizes nos habíamos quedado con el primer súper del verano en Mar del Plata
gracias a aquel gol de Cristaldo.
Pero pocos nos imaginábamos semejante superioridad. No caben
dudas que Boca se asentó y mejoró muchísimo desde la llegada de Vasco. Los
números del DT de Boca hablan por si solos. Casi un 65% de efectividad no es
poca cosa. Pero el año pasado no alcanzó para logar lo que todos queremos…
seguir cosechando títulos.
Por eso este verano era importante. Para volver a poner las
cosas en su lugar. Para volver a demostrarle a River quién tiene de hijo a
quien. Y para volver a demostrarle al fútbol argentino que somos, sin lugar a
dudas, el equipo más importante del continente.
Mientras el partido era once contra once el marcador terminó
3-0 a favor de los del Vasco. Cristaldo primero, Palacios después y Chávez una
vez más fueron los autores de los primeros tres. Y claro, después empezaron a
llegar las expulsiones. Porque no se lo bancaron. Y porque no entendían dónde
estaban parados.
El primero en ver la roja fue Camilo Mayada, después llegó
la de Carlos Sánchez por hablar de más y por último la de Teo. River jugaba con
ocho, se metía atrás y rezaba porque no lleguen más goles boquenses. Pero Boca
no perdonó. El recientemente ingresado Calleri se encargó de poner el 4-0 tras
una definición exquisita a la ratonera izquierda de Barovero, y por último el
pibe Betancourt selló el 5-0 final.
Un 5-0 no es cosa de todos los días. Y menos en un
superclásico. Boca lo disfruta y esta victoria, aunque de verano, queda para la
historia: fue la más abultada en todos los enfrentamientos entre River y Boca
en el profesionalismo.
De a poquito Boca empieza a levantar vuelo. Aquella derrota
del inicio del verano ante Racing empieza a ser olvidada para empezar a forjar
un plantel que, esperemos, pueda volver a poner a Boca donde se merece.

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